Declaración de Principios

Santiago del Estero atraviesa, desde hace algunos años, una etapa histórica única, constituyéndose en una oportunidad de transformación política, social y económica sin precedentes. Sin embargo, este proceso histórico solo podrá concluir satisfactoriamente si los propios santiagueños asumimos un rol protagónico de nuestro presente, participando activamente en la vida institucional y política de la provincia.
Este proceso no es aislado, sino que se vincula a instancias transformadoras tanto a nivel nacional como internacional. Los acelerados tiempos de cambio que vive nuestro país, así como Latinoamérica y el resto del mundo, requieren de una clara participación política tendiente a forjar un nuevo modelo social, político y económico que permita plasmar los ideales de libertad, igualdad, fraternidad, propiciando la emancipación del hombre y la transformación de nuestra sociedad.
Son nuestros principios:
• Defender los derechos humanos, en todas sus manifestaciones
• Garantizar la educación, salud, y el trabajo digno para todos los hombres y mujeres, propiciando el desarrollo y formación integral de las personas
• Luchar contra la discriminación, sea esta por razones de género, religión, etnia, color, ideología, o cualquier otra causa.
• Propiciar una sociedad más libre, igualitaria, solidaria y fraterna, donde los hombres y mujeres puedan desarrollarse plenamente en todas sus potencialidades
• Promover un desarrollo económico sustentable, así como un crecimiento económico con justicia social
• Proteger a la infancia y la tercera edad, propiciando para todos condiciones tendientes al progreso con equidad e igualdad de oportunidades
• Fortalecer una ciudadanía comprometida y una democracia participativa, promoviendo la participación de la juventud
• Modernizar y afianzar las instituciones de la República, resguardando la transparencia y eficiencia en el manejo de los fondos públicos.

Los hombres y mujeres que conformamos el MEP (Movimiento Encuentro para el Progreso) defendemos estos principios, y rescatamos la tradición de búsqueda de progreso que, desde 1810, atraviesa a muchos de los partidos que hicieron nuestra historia provincial y nacional. Sin embargo, entendemos que es necesario forjar un nuevo espacio partidario, que permita la participación de todos, que brinde canales de acción y permita a las nuevas generaciones afrontar el rol protagónico que el futuro les depara, evitando los vicios burocráticos y de estancamiento institucional del que las estructuras partidarias tradicionales parecen adolecer.